WikiLeaks en Revista Brando: Enero/2011

Ya salió la Revista BRANDO con la nota principal de la edición de Enero: "WikiLeaks: El libertario de la información y la guerra de los hackers contra los Estados Unidos, Google y Facebook".


Además: "Mundial Qatar 2022": la ingeniería para jugar al fútbol en el infierno; "¿Nuevo o usado?" Como elegir el primer auto de tu vida; "Tres chicas brando y un desafío: navegar en kite"; una entrevista a Calu Rivero "La chica de enfrente", una agenda con los shows del 2011, entre otras.


JULIAN ASSANGE WIKILEAKS Y LA GUERRA MODERNA


La disputa desatada por la difusión de los cables diplomáticos revela la batalla que se viene: el control de la información.


"Facebook derrotó Wikileaks", leímos hace unos días, cuando la revista Time le otorgó su emblemática foto de portada 2010 a Mark Zuckerberg, a quien bautizó "un jefe de Estado en zapatillas" que maneja una red social que, con 500 millones de usuarios, equivale al tercer país del mundo.


"Wikileaks gana la guerra de la información", había dicho esa misma revista-vitrina unas semanas antes, cuando Julian Assange puso en crisis la política exterior norteamericana diseminando 250 mil cables con secretos del Departamento de Estado norteamericano y se convirtió en "el hombre más peligroso de los Estados Unidos", un título que ya se había ganado desde Daniel Ellsberg, el revelador de los Papeles del Pentágono sobre Vietnam en 1972, hasta Osama Ben Laden, el detonador serial de Nueva York. ¿Quién ganó entonces?


El veredicto es claro: para la revista Time, la misma que llevó a su tapa a líderes tan distintos como Hitler, Obama, Stalin y Martin Luther King, el vencedor se llama Zuckerberg. Para nosotros, el ganador es Assange.


Pero lo realmente importante es que esta disputa blanqueó una tensión entre dos visiones de Internet, entre quienes la quieren libre y quienes abogan por el control. La elección, entonces viene a poner sobre la mesa un reordenamiento del poder en Internet, donde los dos bandos en pugna quedaron más claros que nunca. Y lo que apasiona de este momento de la guerra es que las dos partes siempre existieron y se enfrentaron en las sombras, pero ahora llegan a la tapa de los diarios.


El botín de esta disputa es el control de la información. En el medio, se juegan la libertad, la privacidad, y -para algunos. La seguridad del mundo.


Julian Assange, tiene 39 años y surgió en Suecia como un personaje de Steig Larsson, protegido por la bruma, la clandestinidad o las cámaras. Desde allí, comanda su ejército, que incluye desde libertarios idealistas de la Internet libre hasta los más comunes ciudadanos, esos que tienen su cuenta en Facebook y usan Internet Explorer, como cualquiera de nosotros, pero que esta vez se están dando cuenta de que también de este lado tenemos el derecho de controlar al poder.


La última acción de Assange, difundir a cualquier mortal con módem los secretos de la estructura de espionaje más poderosa del mundo, lo erigió como el líder de uno de los bandos en pugna, el de los defensores de la Internet abierta, libre y neutral, donde compartir es la base e un sistema que promueve la colaboración para informarse, para crear o para generar más conocimiento.


La consigna, primer y sagrado mandamiento de La ética hacker, la Biblia del movimiento escrita por el finlandés Pekka Himanen, es "poner en común la información".


Lo que está librando es una batalla ideológica y política. "Que las empresas tengan especial influencia en la política, significa que la democracia está enferma. El propósito de la democracia es asegurarse de que los ricos no tengan una influencia proporcional a su riqueza. Y si tienen más influencia que tú o que yo, es significa que la democracia está fallando.


Como en toda guerra, además de líderes, de este lado hay amigos de la causa. Pueden financiarla, como el documentalista rebelde Michael Moore, que pagó una parte de la finaza para liberar a Assange cuando fue detenido en Londres acusado de abuso sexual de dos mujeres suecas.


Del otro lado, hay un ejército más fuerte, porque está camuflado con el poder económico, y pasa inadvertido porque nos abre las puertas de ese paraíso llamado Internet "2.0", ese lugar creado por el marketing donde todos, si tenemos un perfil en Facebook activo, un blog o una cuenta en Flickr, somos capaces de expresarnos, de compartir, de ser parte de una red de "servicios gratuitos" que nos dan la libertad de conectarnos con otros.


Pero también, como todas las guerras, están esas contradicciones, que las hacen impredecibles. En este caso, aunque "El bando del control" sea más fuerte, material, militar y culturalmente, el oponente "de la libertad" le presenta una dificultad propia de las nuevas guerras (que las potencias ya conocen a partir de su lucha contra el terrorismo): el enemigo está disperso, y lo convierte en un objetivo más difícil de alcanzar. Como explica Tsun Su en El Arte de La Guerra "Si el enemigo no conoce nuestra posición, tendrá que preparase en muchos puntos distintos.


Finalmente, tras la guerra, Julian Assange logró llegar a difundir verdades, con un medio de comunicación, fuentes protegidas y un grado de valentía que medios y grupos de presión habían perdido.




BRANDO es una revista para hombres, amantes del estilo y el buen vivir. Fue ideada para inspirar una forma diferente de ver, disfrutar e interpretar la vida, dentro del espacio de trabajo, en los momentos de descanso y en la búsqueda para lograr una mejor calidad de vida.


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